Compadre... te traje tu gorra de los Dodgers
Jugábamos canicas detrás de la iglesia de San Judas
Tú siempre hacías trampa y yo fingía no tener dudas
Robamos mangos juntos, huimos del perro del cura
Quién iba a decir que tu camino acabaría en esta llanura
Descansa, hermano, que el barrio te nombra
Tu risa se quedó pegada en cada sombra
Descansa, hermano, bajo este ciprés
Te debo una partida, la jugamos después
Tu madre no deja de planchar tus camisas
El parque tiene tu apodo escrito con tizas
Dejé una vela verde, tu color favorito
Y una lata de refresco, como cuando éramos chiquitos
Descansa, hermano, que el barrio te nombra
Tu risa se quedó pegada en cada sombra