Guardo en el cajón un papel amarillo
Doblado en cuatro, con tinta corrida
Escribí tu nombre con mano temblando
La noche en que te perdí
Decía perdóname, decía que volvieras
Decía que el orgullo me dejó ciego
Pero nunca tuve valor de mandarla
Y hoy te casas en el pueblo
Ay, carta que nunca envié
Pesas más que una piedra en mi pecho
Si te hubiera mandado aquel día
Hoy no estaría cantando despecho
Y ahora la leo sentado en la cantina
Mientras las campanas repican por ti
Ay, carta que nunca envié
Pesas más que una piedra en mi pecho
Si te hubiera mandado aquel día
Hoy no estaría cantando despecho